Boletín ENCUENTRO Nº 3 (.htm)
Boletín ENCUENTRO Nº 3 (.pdf)
Introducción
por Dionisio Byler
Durante el transcurso de casi una década, el SEUT mantuvo una serie de Encuentros de Estudiantes con el fin de aportar una experiencia de encuentro personal entre profesores y estudiantes —así como entre estudiantes— al programa de estudios que a la sazón era exclusivamente «por extensión», es decir, en la modalidad de estudio en casa.
Dos novedades nos han impulsado a la sustitución de aquellos Encuentros con la oferta de Jornadas de Reflexión Teológica.En primer lugar, el traslado del seminario al complejo de edificios de la Fundación Federico Fliedner, en El Escorial, ha hecho posible que nuestros estudiantes ahora pueden optar por la modalidad presencial. Y por otra parte, las nuevas tecnologías telemáticas —inicialmente el correo electrónico, al que se han añadido y se añadirán en internet, nuevos apoyos a nuestros estudiantes— hacen que incluso estudiando a distancia, se pueda gozar de una experiencia cada vez más personalizada.
Y sin embargo descubrimos que el formato que habíamos ido desarrollando a través de los años para los Encuentros de Estudiantes seguía teniendo validez. Nos ha resultado de valor inestimable dedicar jornadas intensivas a estas series de conferencias que abordan un mismo tema desde distintos ángulos, conforme a las posibilidades que nos brinda la variedad de especializaciones de nuestro cuerpo docente. Por eso lanzamos este año (2006) las Jornadas de Reflexión Teológicasya no exclusivamente para nuestros estudiantes a distancia, sino para cualesquier personas a quienes pueda interesar.
El tema de la primera Jornada, celebrada el día 4 de noviembre, fue «El amor a Dios». Un tema de tan profundo arraigo en las espiritualidad de los cristianos (así como la de judíos y musulmanes) que no hace falta explicar su interés e importancia. Estábamos convencidos de que una vez más, la diversidad de perspectivas que traerían nuestros profesores, brindaría una muy rica experiencia para la reflexión e incluso para la edificación cristiana.
De lo cual los lectores del presente número del boletín Encuentro —que recoge las conferencias expuestas y debatidas durante el transcurso de la Jornada— serán los mejores jueces.
Jonathan Rowe es profesor de Misionología y de Ética; y Jefe del Departamento de Misión y Ministerio del seminario.
Su trabajo, «Reglas de amor: El papel de las reglas en una moral de amor» nos obliga a arrancar la Jornada —y el presente boletín— desde la presuposición, nunca expresada claramente pero siempre presente, de que el amor a Dios y el amor al prójimo son dos temas indivisibles; y que una de las cuestiones que más interesan a quien ama a Dios, es saber cómo encarnar el amor al prójimo.Para ello Rowe nos hace retroceder al debate de los 60 y 70 sobre la «ética de situación» planteada por Joseph Fletcher, para desde ahí construir una visión de la conducta cristiana que pueda ser coherente con la exigencia de amar, desde luego, pero a la vez coherente con la proclamación de un reinado de Dios sobre la humanidad que exige conductas concretas —de amor, si se quiere, pero siempre concretas—; es decir, «reglas».
El quid de la cuestión no reside en que haya o no haya reglas, sino en dirimir cómo funcionan las reglas y cuál la naturaleza de su relación con el mandamiento divino de amar al prójimo.
Sergio Rosell es profesor de Nuevo Testamento y de Hermenéutica; y Jefe del Departamento de Biblia.
Su ponencia, «Amar a Dios… hasta la muerte: El testimonio de los primeros cristianos», nos lleva al primer siglo y pico del cristianismo, para observar cómo la muerte por el testimonio de Jesús y por amor a Dios —a todas luces un padecimiento duro, doloroso y desagradable— se transforma en la imaginación de muchos cristianos en algo no ya inevitable, sino incluso deseable.Para ello nos reconstruye (dentro de los límites de un trabajo de esta naturaleza, relativamente breve) el mundo de la época; y las ideas que eran más o menos corrientes, en ese mundo, acerca del valor testimonial de morir por defender principios mantenidos a ultranza.
Lo que nos interesa descubrir es si el proceso que lleva a que la palabra griega «testimonio» pase a adquirir el significado de martirio, es coherente con la visión inicial del evangelio que pudo proclamar Jesús y con el significado que desde un principio los cristianos atribuyeron a la muerte de Jesús.
Kathy Murphy, del Departamento de Misión y Ministerio, es profesora de Culto y de piano, además de ser nuestra Bibliotecaria.Su contribución a la Jornada fue especialísima y sin embargo no se ve reflejada en absoluto este boletín.A mitad de la Jornada, nos guió en una hora de culto de adoración, con una variada selección de himnos y cánticos, con lecturas bíblicas y de poemas, siempre con el amor a Dios como referente.Como se comprenderá, fue de singular valor abstraernos, durante esos minutos, del ejercicio puramente intelectual; y someternos a la realidad vivencial o experiencial de lo que significa ser sereshumanos que profesamos amar a Dios.
Raúl García Pérez, del Departamento de Misión y Ministerio, es profesor de Consejería Pastoral.
Con su tema, «A la tarde te examinarán en el amor», nos llevó a otra expresión extrema del amor a Dios: la experiencia de los místicos españoles del siglo XVI, con especial atención a Teresa de Jesús.García arranca desde los textos del Nuevo Testamento que invitan a amar a Jesús o amar a Dios con una intensidad pasional, intensidad que va más allá de un mero sentimentalismo para llegar a ser una manera de plantearse la vida entera.Si la vida entera de los cristianos ha de plantearse como una respuesta de amor ante el amor inefable e inmerecido de Dios, desde luego es como mínimo interesante —y tal vez importante— considerar el testimonio de estas personas que dejaron, tanto en poesía como en prosa, un testimonio imborrable de su entrega apasionada a ese amor.
Y es de especial interés para nosotros los evangélicos, que recelando de todo lo que no provenga de nuestra propia tradición, tal vez estemos despreciando auténticas perlas que debieran ser común patrimonio de todos los cristianos.
Marcos Abbott, del Departamento de Biblia, y Decano del SEUT, es profesor de diversos módulos de Nuevo Testamento.
Con su tema, «Amar a Dios como respuesta e identidad», Abbott nos invita a reflexionar sobre un «triángulo de amor» que no es el de novelas rosas sino —en primera instancia— el amor a tres bandas entre Dios, mi prójimo y yo. Si Dios me ama porque soy su creación, por esa misma razón ama a mi prójimo y me invita a amarle —y por el mismo motivo.Pero si amamos al prójimo porque el Creador ha querido crearlo y amarlo, también hemos de amar la totalidad de la creación de Dios.Al final, a nuestro «triángulo de amor» habrá que admitir a todo este planeta y este universo que Dios construyó y quesostiene tiernamente en sus manos como lugar propicio e indispensable para la vida.
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