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  Federico Pastor Ramos
La salvación del hombre
en la muerte y resurrección de Jesucristo:

Ensayo de teología paulina
Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino, 1991. ISBN: 84-7151-729-9. 262 págs.

Nº 11, Vol. 2, Año 2003 — RECENSIÓN por Marcos Abbott

Federico Pastor Ramos es un reconocido especialista de Pablo(1). En este libro ofrece un estudio sobre la soteriología paulina enfocada en el significado de la muerte y la resurrección de Cristo. Pretende “descubrir el fondo y la concepción global del pensamiento paulino acerca de la muerte y resurrección de Cristo y sus ideas básicas” (p. 10). Ofrece su síntesis teológica a través de la exégesis de los pasajes clave.

El resumen de su tesis se encuentra en el capítulo 5 titulado Solidaridad y unión. Estas dos palabras expresan el significado de la muerte y resurrección de Cristo en su sentido soteriológico. La solidaridad se refiere al movimiento cristológico en la teología paulina: Dios, en Cristo, se solidariza plenamente con la humanidad “enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado” (Rom 8:3 RV95),quien “se hizo semejante a los hombres” (Fil 2:7). Cristo asume plenamente la condición humana, lo que comporta sufrir los efectos del pecado y la ley, y finalmente su muerte. Dice Pastor Ramos: “La muerte, en su unión con el pecado y la ley, es el punto final de una vida afectada por esas realidades. Una vez que Cristo es hombre completo, la muerte fluye como algo inherente a la condición humana tal como es históricamente” (p. 114).

La unión se refiere al movimiento antropológico, centrándose en los efectos de la resurrección. Pablo ubica el perdón de los pecados y, por consiguiente, la vida en la resurrección de Cristo. “El significado salvador de la muerte no es apreciable sin la resurrección…. La muerte de Jesús es salvadora porque está seguida de la resurrección y porque en los planes de Dios está unida con ella” (p. 75). La característica más destacada del Resucitado es “su participabilidad” (p. 85): “No es algo sólo personal, sino personal y transferible” (Ibíd.). Pero no es una transferencia automática; se requiere la participación humana, la respuesta de la fe (p. 117). La unión con Cristo define al cristiano: “El cristiano es el hombre que se ha unido y sigue unido a Cristo, muerto y resucitado por él, de tal manera que participa de lo acontecido en la muerte y resurrección de Cristo” (p. 121).

Los dos movimientos de la solidaridad y la unión sintetizan la soteriología paulina, según Pastor Ramos. Los capítulos previos al cap. 5 ofrecen una exégesis cuidadosa, aunque no demasiado detallada, de la muerte y resurrección de Cristo en relación a sus respectivos efectos salvíficos.

Este libro, escrito en estilo asequible, merece una lectura en profundidad. Uno no se pierde en tecnicismos, aunque incluye algunos. Al final Pastor Ramos afirma que la salvación es una relación personal con Dios y una expresión del amor de Dios: “La solidaridad del Hijo con los seres humanos, su kénosis y participación en la condición humana son manifestación y realización del amor de Dios a los hombres” (p. 140).


1. La libertad en la carta a los Gálatas, Institución San Jerónimo, 1977; Pablo, uno seducido por Cristo, Verbo Divino, 1991. [volver]

 

 
 
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