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  Francis Mark Mondimore
Una historia natural de la homosexualidad
(Barcelona: Paidós Contextos, 1998), ISBN: 84-493-0527-6

Nº 15, Vol. Año 2004 — RECENSIÓN por Marcos Abbott

Si alguien desear leer un solo libro sobre la homosexualidad, recomendaría que se leyera este de Francis Mark Mondimore. Este psiquiatra norteamericano presenta una historia de la interpretación de la homosexualidad y las bases de su análisis, desvelando las fuentes de muchos de los estereotipos existentes, y así orientándonos a una comprensión de la homosexualidad asentada sobre las bases científicas y sociales reales.

El libro se divide en cuatro partes: historia de la sexualidad, biología sexual, identidades sexuales y política sexual. De esta manera ofrece diversas perspectivas para el estudio del tema.

El termino “homosexualidad” como referencia a una orientación sexual se usó por primera vez en 1869. La condena de la homosexualidad en el pensamiento moral derivado del cristianismo y la cultural occidental, tiene una base importante en la filosofía estoica. Mondimore explica: “Los estoicos también plantearon la idea de que la única sexualidad «natural» son las relaciones sexuales con el propósito de procrear” (p. 42).Esta idea se convirtió en dogma con la ayuda de Tomás de Aquino, quien consideró toda actividad sexual para otros fines egoísta y pecaminoso.

El científico alemán Krafft-Ebing es el proponente de la idea de que la homosexualidad es una enfermedad mental. En su estudio Psychopathia Sexuales, publicado en 1886, Krafft-Ebing concluye que la homosexualidad es una anomalía en la sensibilidad psicosexual que indica una degeneración del sistema nervioso. El talón de Aquiles de su estudio es que está basado en un estudio de 200 casos de personas que a la vez tenían condiciones patológicas, es decir, no eran personas sanas y equilibradas. De ahí que confundiera disfunciones de su sexualidad con otras patologías. No es pues extraño que por más de 100 años Krafft-Ebing hubiera asentado las bases “científicas” de los estereotipos más comunes.

Las conclusiones de Krafft-Ebing fueron definitivamente refutadas por el estudio de Evelyn Hooker de 1958. Ella aplicó algunas pruebas psicológicas a un grupo de hombres homosexuales y a otro de hombres heterosexuales, personas de la sociedad que no estaban bajo tratamiento médico. Luego entregó las pruebas a un grupo de expertos para analizarlas, sin identificar los grupos. Los expertos no podían distinguir entre homosexuales y heterosexuales. Hooker concluyó que la homosexualidad no existe como una condición clínica que necesita tratamiento y que el modelo sexual homosexual entra dentro de lo psicológicamente normal.

La presentación de la biología sexual es bien interesante y bastante comprehensiva. Investiga, entre otros, el impacto de las hormonas prenatales en el desarrollo, el cerebro (v.g. procesos bioquímicos cerebrales), etc. En el área de la genética, cita estudios de gemelos idénticos (monozigóticos) donde por lo menos uno es homosexual. Descubrió que sólo 50% de los hombres y 48% de las mujeres concordaban en su sexualidad. Por otro lado, se ha descubierto un marcador cromosomático Xq28 en hombres que indica una probabilidad de homosexualidad, pero este marcador no se aplica a lesbianas.

¿Es la homosexualidad innata o adquirida, psicológica o biológica? Después de una consideración de los estudios biológicos y psicológicos Mondimore concluye:

Para algunas personas la homosexualidad es una sexualidad normal, natural y duradera. No es un estado enfermizo ni una simple conducta y no está sujeta a modificaciones. En algunas personas se desarrolla como resultado de influencias diversamente combinadas de tipo hereditario, de desarrollo prenatal, de experiencias infantiles y de medio cultural. Ninguna de estas influencias parece ser necesarias o suficientes, y la orientación homosexual es el posible resultado de muchas circunstancias distintas, porque la mente humana ha evolucionado de forma singular para tener muchas posibilidades. (p. 291)

 

 
 
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