Juan José Tamayo Acosta
Para comprender la escatología cristiana
(Estella, Editorial Verbo Divino, 1993), ISBN: 84 7151 903 8
Nº 19, Vol. 2, Año 2005 — RECENSIÓN por Marcos Abbott
Aunque este libro no es nuevo, en mi opinión es necesario llamar la atención sobre él por la amplitud de su cobertura del tema escatológico, presentado en formato introductorio y escrito en un estilo asequible.Demasiados libros sobre escatología cristiana tratan la cuestión sólo desde la perspectiva bíblica, pero el conocido teólogo católico español, Juan-José Tamayo-Acosta, coloca la escatología en su contexto más amplio, es decir, como un fenómeno antropológico universal.
Después de una introducción donde define el vocabulario, se dirige en el primer capítulo a la esperanza como aspecto fundamental de la existencia humana, tocando en concreto el papel de la utopía. Luego investiga la cuestión de la inmortalidad en varias religiones universales. Es bien útil esta reseña porque hace hincapié en que la escatología no es un tema exclusivo del cristianismo sino que es un fenómeno universal que tiene su expresión en la mayoría de las religiones.
A partir de ahí Tamayo-Acosta entra en el terreno bíblico donde procura trazar una línea de desarrollo histórico de la escatología y la expresión de la esperanza en diversas ideas como el mesianismo y la resurrección de los muertos. Presenta un bosquejo de este desarrollo citando las principales posturas académicas sobre las cuestiones involucradas, lo cual da al lector una entrada rápida a las opciones primordiales.
Es particularmente útil el trazado del concepto de la resurrección de los muertos, dado que la mayoría de los cristianos hoy en realidad confunden la resurrección con la inmortalidad del alma. El autor investiga los antecedentes del concepto de la resurrección y demuestra que en sus orígenes es una esperanza de renovación nacional y no una esperanza individual. Esta transformación del concepto ocurre en el período intertestamentario y se ve ya plenamente desarrollada en el Nuevo Testamento.
Otra contribución importante es su presentación de la apocalíptica, el mesianismo y el Reino de Dios. En los dos capítulos dedicados al mesianismo identifica la variedad de expectativas mesiánicas en tiempos de Jesús, y luego hace una comparación y un contraste con el mesianismo sufriente de Jesús. Destaca el carácter político-subversivo de Jesús.
Su tratamiento del Reino de Dios recorre las posturas principales sobre la escatología en el Reino. ¿El Reino es presente, futuro o los dos? Opta por una dialéctica presente-futuro. En el último capítulo sobre el Reino de Dios traza la evolución histórica del concepto desde las “dos ciudades” de san Agustín hasta el milenarismo, el socialismo utópico y la escatología secularizada del marxismo. Este panorama permite al lector identificar aspectos de la escatología en las corrientes actuales del pensamiento, y entender que es un tema universal y no sólo cristiano.
Después de tocar temas como la muerte, el cielo y el infierno, dedica los últimos capítulos a la crítica moderna de la religión y su escatología, a la recuperación de la escatología y la apocalíptica en la obra de grandes pensadores, y un capítulo final a la recuperación del horizonte escatológico en el cristianismo.
Tamayo-Acosta presenta el tema de la escatología cristiana en su ámbito más amplio. Aunque su tratamiento bíblico del tema es sólido, aplica lentes de lectura de la teología y la filosofía. En particular está influido por el filósofo marxista Ernst Bloch. Este contacto con el marxismo también se manifiesta en el énfasis de su lectura. Habiendo dicho esto, no es una presentación de teología de la liberación disfrazada de escatología cristiana, sino al revés; presenta la escatología con acento de liberación.
Recomiendo este libro a todos los pastores y a las personas interesadas en la escatología cristiana.Ofrece una base inicial muy sólida con una visión amplia del tema.
|