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Philip Yancey
Sobreviviente:
A pesar de todo mi fe sobrevive
Miami: Unilit, 2003
Nº 24, Vol. 2, Año 2006 — RECENSIÓN por Judith Buchanan
En este libro se nos invita a acompañar a Philip Yancey en su camino de fe. Nos presenta a trece personas que han dejado huella en su vida. Cada una ha sido capaz de demostrar la práctica de una verdad bíblica; sin embargo, ninguno es perfecto, un hecho que podemos comprobar dado que Yancey no esconde las manchas y puntos débiles de sus entrevistados. Es un grupo de personas de muy diferentes trasfondos, no todos con una fe convencional: uno, Gandhi, no es cristiano. Sin embargo, cada persona ha luchado para llevar a cabo una enseñanza de Cristo y por lo tanto cada uno tiene algo que enseñar a Yancey —y desde luego a nosotros— de una manera fresca, sin jerga evangélica y sin pelos en la lengua. La lucha de cada uno es como una meditación sobre diversos temas tales como el amor al prójimo, la gracia divina, el perdón y la justicia. Más que nada, nos hacen adentrarnos en la enseñanza del Sermón del Monte y sus demandas a nuestras vidas.
Curiosamente, el título de este libro ha sido cambiado a traducirlo al castellano, pues el original se traduciría: Sobreviviente: A pesar de la iglesia, mi fe sobrevive. ¿Por qué el cambio? En su trayecto de fe, Yancey cuenta cómo llegó a rechazar la fe cristiana gracias a la hipocresías que vio en la iglesia que conocía. Fue en el encuentro con las personas descritas en este libro, que poco a poco regresó a la fe y empezó a dar pasos para practicarla. A pesar de resaltar las hipocresías que ha encontrado en la iglesia, no la juzga sino que, primero, se mira a sí mismo. No rechaza la iglesia, a pesar de sus fracasos, sino que escribe para ayudarla a cambiar para poder ser más fiel al llamamiento de Cristo. ¿De qué tenían miedo los traductores? Precisamente ahí, este libro es inquietante y desafiante a pesar de su estilo sencillo. Se recomienda a cualquier persona que guste de tratar a temas teológicos para estudios, sermones u otras actividades eclesiales; pero sobre todo, es recomendable para todo creyente que desee practicar aquello que cree. ¡Atrévete a leerlo!
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