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El Salmo 127
por Pedro Zamora
El Salmo 127 expresa un clamor que es muy común entre los creyentes hoy día, ya que, al igual que el salmista, se sienten solos en su experiencia de fe. En realidad esta pieza poética no habla de aflicción debida a persecución, aunque las afirmaciones del v. 1 ("se acabaron los piadosos, han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres") parezcan ir en ese sentido. Pero basta leer el v. 2 ("Habla mentira cada uno con su prójimo, hablan con labios lisonjeros") para darse cuenta de que el salmista habla de una generalización de la mentira.
Dada su contundencia, cabe preguntarse si es posible un juicio tan absoluto. ¿No será que su aislamiento personal le hace mirar al resto de la sociedad de una manera negativa? Y lo que preguntamos sobre el salmista, nos lo podríamos preguntar a nosotros mismos: ¿no pontificamos los creyentes en exceso, sobre todo cuando se trata de hablar del "mundo" o la "sociedad"? ¿No generalizamos en exceso? El salmista, en el v. 3, precisa un poco más quienes son el objeto de su censura, que ya no es tanto la sociedad en su conjunto como quienes parecen tener una actitud altanera y jactanciosa dentro de ella. De hecho, por el v. 4 parece que confían sólo en su propia capacidad de comunicación; es más, diríase que tienen capacidad de convocatoria y que son escuchados en la sociedad. Por decirlo en términos modernos, son quienes dominan los medios de comunicación, y por ello mismo pueden crear estados de opinión y dejar aislados a quienes parecen ir contra dichos estados de opinión, aunque la realidad misma sea más compleja que una simple cuestión de "estado de opinión" más o menos artificialmente creado.
La pregunta siguiente, por tanto, sería ésta: ¿quiénes detentaban el "poder de la palabra" o de la comunicación en la época del salmista? Creo que la clave de la respuesta está en el texto del v. 4 ("Por nuestra lengua prevaleceremos (dominaremos), nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?") cuando se le compara con Jer 9 (especialmente el v. 3, cuando dice, según la RV "y no se fortalecieron para la verdad" que significa lo mismo que "no dominaron/gobernaron para la verdad"). Se trata de los líderes (cortesanos, ancianos y jueces, sacerdotes y profetas, y terratenientes) que tienen poder para crear un estado de opinión relativista (o "pragmático"), y de la mayoría ciudadana que los sigue más o menos conscientemente, más o menos interesadamente. Son los líderes que han abandonado o que jamás han tenido el radicalismo de la Fe en el Señor, o como dice el propio salmista, los que "hablan ... con doblez de corazón" (lit. "con un corazón y con otro corazón"), y ante ellos el desposeído ("pobres" y "menesterosos" dice en el v. 5) que no tiene acceso al poder para comunicar su propia opinión, o su fe, o ambas. Es un salmo tremendamente actual en sus planteamientos: las opiniones mayoritarias se conforman en proporción al poder que las sustenta.
De este modo, nuestro autor ha definido a una sociedad con dos o más corazones, hombres y mujeres que, incluso sinceramente, son incoherentes en sus opiniones y acciones. no se trata, mirado objetivamente, de una intencionalidad hipócrita, sino de una imposibilidad para la verdad. Es una sociedad que imposibilita la radicalidad de la Fe, porque está dominada por poderosos que viven del dulce estado de "lo opinable" ("lisonja y engaño").
El salmista plantea la siguiente cuestión de fondo: ¿es posible la justicia individual radical ante un estado de opinión abrumadoramente opuesto a dicho radicalismo? Los profetas venían a plantearse la misma cuestión, como muestran las afirmaciones de Hab 1,1-4, pero muy especialmente el v. 4: "el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia". El v. 1 del salmo nos da una pista sobre la posible respuesta pesimista del salmista.
No es extraño que la gran tentación del creyente, en su reacción a su propia percepción del entorno, sea la de acudir a una "santidad escapista" que no es otra que la del "recogimiento interior" entre él y su Señor. Pero la cuestión seguirá siendo: ¿puede uno, y la radicalidad de su Fe, permanecer incólumes ante el vigor del asedio, por más que la vida interior sea enormente rica y santa? Dada la fuerza de su clamor por la liberación (v. 1) y su aferramiento a la promesa liberadora de Dios (v. 5), es de suponer que no acepta conformarse a esta situación. Es más, está convencido de la capacidad que tiene Dios para alterar las situaciones. Esto significa que el salmista quiere sinceramente romper su propio aislamiento interior; no se conforma a la ruptura entre "el yo y los demás", por más que considere a su propio yo como piadoso.
En su situación, el salmista se acoge a la Palabra del Señor. Ésta va contra toda la evidencia de su entorno; aún así, la hace suya. En su aislamiento, su único diálogo posible será con la Palabra. Puede decirse que el único elemento de objetividad sobre el que puede fundamentar su vida es la Palabra. Se describe indirectamente un combate entre ésta y los medios de comunicación, un combate entre una Palabra "limpia como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces" (v. 6) y los medios interesados en las opiniones perecederas e intercambiables.
Hartos de un literalismo asfixiante y de un biblicismo mojigato, buena parte de las nuevas generaciones de evangélicos españoles parecen haber deshechado el conocimiento profundo del texto bíblico. Es comprensible, y no tienen la culpa. Sin embargo, ante la fuerza que cobran los intereses económicos vinculados a los medios de comunicación, el creyente cuenta entre una de sus mejores armas con el conocimiento de la Palabra. Eso sí, ya no vale el simple literalismo, sino que tiene que conocer los entresijos y la médula. O eso, o su propia subjetividad y soledad ante los grandes poderes anónimos, dado que tampoco nuestras iglesias se caracterizan por haber sabido formar comunidades sólidas, es decir, comunidades de vida que arropan la fe del individuo y que a su vez la canalizan en favor de la comunidad.
PREGUNTAS PARA LA DISCUSIÓN
Propongo las mismas que he distribuído en el texto y que están realzadas en negrita.
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