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III. La recepción del programa(1)
Continuación de: El legado de Rudolf Bultmann por Rainer Sörgel
En la introducción a la cuarta edición de Kerygma und Mythos, es decir con cierta distancia temporal respecto al inicio del debate sobre el programa de desmitologización, Rudolf Bultmann escribe con cierto humor - del que la teología nunca debe prescindir - que el correo, que había recibido durante los últimos años, podría dividirse en cuatro grupos: 1. catálogos de libros; 2. ofertas de vino y puros; 3. propaganda del este; y 4. cartas acerca del debate de la desmitologización. (2) A lo cual añade: "Mientras que los tres primeros grupos se mantenían constantes a lo largo de los años, el último, aunque no ha llegado a parar, sí ha bajado considerablemente."(3) La correspondencia que había recibido consistía exclusivamente en cartas de carácter privado, carentes de todo rigor científico. En cuanto al contenido había dos extremos: mientras que algunos opinaban que su teología estaba inspirada por el Espíritu Santo porque sintieron cierta liberación de un cristianismo anacrónico e hipócrita, y hasta verse incluso animados a volver a la Iglesia y a la fe, otros en cambio lanzaron sus anatemas diciendo que estaba poseído del mismísimo demonio, pronosticándole un destino tan horrendo como el de Voltaire y Nietzsche.También la discusión provocada en el mundo académico - no sólo en Alemania, sino en toda la teología occidental -, aunque carente de tan trivial polémica provinciana, originó, ante todo en los primeros años (1941-51), una división de espíritus en el mundo teológico. Mientras que unos acogieron su programa con entusiasmo, otros optaron por la recepción extremadamente crítica. Pero sea para bien o para mal, el considerable número de publicaciones manifestó el amplio interés que Bultmann había despertado. Las objeciones que se le hacía son muy variadas.(4) Muchos de sus críticos simplemente se opusieron a que el mensaje del Nuevo Testamento fuese transmitido en forma de mito,(5) o malinterpretaron a Bultmann, pensando que en la desmitologización se trataba de eliminar el mensaje del evangelio.(6) Más allá de estas y muchas otras críticas menores, la crítica mayor se centra en torno a tres temas: el existencialismo, el concepto de historia y el mundo moderno como punto de partida.(7)A menudo se le ha reprochado al teólogo de Marburgo que su teología se inspirara en el pensamiento existencialista heideggeriano. En concreto fue Thielicke quien reprochó a Bultmann que ignorara el carácter de "acontecimiento" del Nuevo Testamento y que sostuviera en su lugar una "conciencia existencial".(8) El erudito Schumann argumenta en la misma dirección cuando defiende que el concepto de existencia no es separable de la persona de Jesucristo.(9) Bultmann mismo nunca ha ocultado su inspiración en la filosofía de Heidegger.(10) Y se podría preguntar con Hermann Sauter "¿por qué la teología no puede servirse de la filosofía en el análisis de la existencia humana?"(11) Evidentemente, el hecho de que la teología se sirve de los presupuestos filosóficos no es problemático, lo ha hecho desde siempre. Pero es cuestionable si el existencialismo heideggeriano, que para Bultmann es el método hermenéutico adecuado para sustituir la mitología del Nuevo Testamento, puede cumplir con la función que el mito tiene en la religión.(12)Estrechamente relacionado con la crítica de sus presupuestos filosóficos está la censura que se le intentaba hacer a su comprensión de la historia. Schniewind es portavoz de esta crítica cuando habla de la relación entre la historia (Geschichte) y lo histórico (Historie) como problema decisivo.(13) Acusa a Bultmann de huir de lo histórico a la historia.(14) También Gerhard Ebeling ha trabajado intensamente la relación histórica del kerygma tal como Bultmann la entiende. Ebeling opina que el fuerte acento que Bultmann pone en el "Daß" (que) de la resurrección y los demás acontecimientos salvíficos, equivale estructuralmente a la doctrina clásica de la anhipostasia.(15) Thielicke resume esta crítica cuando interpreta que Bultmann pretende hablar, en lugar de la "historia de salvación", del "mito de salvación".(16) Los teólogos han comprendido que con la presente cuestión se toca un punto neurálgico. Nada menos que está en juego la cuestión de cómo es posible acceder a la salvación. Y es precisamente en este punto en el que Bultmann considera que es imposible el acceso a través de lo histórico.(17) En su respuesta a Thielicke, Bultmann explica que el acontecimiento salvífico de los años 1 a 30 d. C., entendido como acontecimiento escatológico, no es acontecimiento salvífico para mí (o para cualquier oyente) si no ocurre, transmitido por el kerygma, en mi presente. No es el recuerdo (o la recuperación histórico científica) del acontecimiento de entonces lo que lo convierte en un acontecimiento escatológico (es decir relevante porque es presente para mi), sino cuando como eterno acontecimiento divino hace acto de presencia en el kerygma proclamado y se convierte de esta manera en un acontecimiento existencial para el oyente, entonces sería - según Bultmann - posible acceder al evangelio. En otras palabras, la única manera de encontrarse con el resucitado es por medio del kerygma.(18) Relacionado con este concepto de la presencia de la salvación está cómo entienda Bultmann la fe. Equivalente a su programa, la fe es para Bultmann el acto existencial de escuchar el kerygma.(19) La fe no dispone de un fundamento histórico, aún así se inspira en un acontecimiento real.(20) Según Bultmann: "Quien quiere creer en Dios, debe saber que se encuentra en un vacío."(21) De manera que, y así opina Bultmann, la desmitilogización es la aplicación radical de la doctrina de la justificación por medio de la fe, porque prescinde de cualquier apoyo más allá de las evidencias que provoca el mismo anuncio del kerygma. El debate no solamente se extendió geográficamente, sino que además suscitó tomas de postura en las diversas denominaciones y disciplinas académicas. Ante todo en la posterior investigación sobre el mito el programa de Bultmann ha recibido una especial consideración.(22)Pero ya en los años 70 se había apaciguado aquella - inicialmente muy intensa - discusión.(23) Tanto los simpatizantes y más tarde discípulos de Bultmann,(24) como los antagonistas(25) de su programa habían gastado la pólvora de sus argumentos. Mientras los dos grupos polarizados seguían trabajando en línea de sus respectivas teologías bajo el mantel de cierta tregua, el debate sobre el programa de desmitologización y la cuestión acerca del Jesús histórico pasó a un segundo plano por la aparición de la "Death-of-God-Theology", que con su espantoso título se convirtió en el centro de atención.(26)Efectivamente, se puede constatar que el programa de desmitologización, tal y como Bultmann lo había presentado, fue superado, pero ha marcado un hito en el pensamiento teológico que no se puede ignorar,(27) de la misma manera que no se puede ignorar el hecho de la secularización.(28) Una reflexión honesta debe reconocer que finalmente no fue Bultmann quien realizó la desmitologización del mensaje bíblico, sino que lo que presentó el teólogo de Marburgo en su programa no fue otra cosa que el mismísimo resultado del largo y constante proceso de desmitologización que se está dando en la historia humana occidental.(29) Éste proceso, como no se cansa de reiterar Bultmann, se ve reflejado también en los mismos escritos bíblicos.(30)
Continúa: IV. La concepción del mito en Bultmann
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1. El marco de la presente investigación evidentemente no da lugar para discutir exhaustivamente la recepción. Para los lectores interesados en más detalles remito a los seis volúmenes de Kerygma und Myhtos, en los que está recogido el grueso de la discusión, tal y cómo se dio en los años de 1941 a 1960.[volver]
2. Kerygma und Mythos I, p. 7. [volver]
3. Kerygma und Mythos I, p. 7. [volver]
4. Algunos interesantes resúmenes se puede leer en W. Pannenberg, Problemgeschichte der neueren evangelischen Theologie in Deutschland, Göttingen, 1992; pp. 205-232. Hermann Fischer, Protestantische Theologie im 20. Jahrhundert, Stuttgart, 2002; pp. 156ss. [volver]
5. Así por ejemplo Schniewind (Kerygma und Mythos I, p. 92) o Fritz Rienecker, Stellungnahme zu Bultmanns "Entmythologisierung", Wuppertal, 1951; p. 20. Vea también el artículo de Stählin, "mytos", ThWNT (Kittel), vol. IV, pp. 769-803. En este artículo, escrito sobre el año 1942, se puede percibir cierta tensión procedente del trasfondo de la discusión acerca de Bultmann. En general Stählin so opone a una comprensión mitológica del NT. Todas las posibles semejanzas con una cosmovisión mitológica no serían sino "analogías" que luego habrían sido "bautizados". Para Stählin, y para muchos otros teólogos, no cabe la posibilidad de entender el NT en términos mitologicos, porque el mismo NT rechaza categóricamente todo tipo de "mitos". Es curioso que Stählin no quiere ver que el concepto neotestamentario (tan negativo) del mito está fuertemente condicionado por la recepción helénica (los sofistas, Aristóteles), que percibió el mito como un cuento opuesto a la verdad. En este sentido, los autores del NT también eran hijos de su época; lo que por el mismo contenido de su artículo es obvio. [volver]
6. Thielicke (Kerygma und Mythos I, p. 162). Los críticos notaron con razón cierta problemática en la manera de cómo Bultmann pensaba "interpretar" el mito. [volver]
7. En este punto de la discusión se trata de la pregunta de sí el mensaje del evangelio está atado a la cosmovisión del Nuevo Testamento. Mientras que se le reprocha a Bultmann que convierta la moderna cosmovisión en un criterio absoluto (así P. Althaus), Bultmann opina que la desmitologización implica la convicción de que el mensaje del evangelio no está atado a la antigua cosmovisión (Jesus Christus und die Mythologie, p. 37). Más adelante veremos con más detalle cómo perjudica la radical oposición entre mundo moderno y mundo mitológico su comprensión del mito. [volver]
8. Kerygma und Mythos I, pp. 166ss. 221. [volver]
9. Kerygma und Mythos I, p. 197. [volver]
10. Kerygma und Mythos I, p. 33. Vea también el artículo de Hans Hübner, "»Existentiale« Interpretation bei Rudolf Bultmann und Martin Heidegger", ZThK, 103. Jahrgang, Heft 4, 2006; pp. 533-567. Si Hübner tiene razón, entonces Bultmann fue inspirado tanto por el Heidegger jóven (antes del 1930) como por el Heidegger tardío (después de su "cambio" alrededor de 1930). Mientras que Heidegger persigue en su exitencialismo (seinsgeschichtlichen Denken) la cuestión ontológica del ser, el existencialismo de Bultmann estaba interesado ante todo en una hermeneutica para la lectura del texto bíblico. [volver]
11. Kerygma und Mythos I, p. 205. [volver]
12. Es esta la dirección en la que va la crítica de Kurt Hübner, Die Wahrheit des Mythos, pp. 324-348. [volver]
13. Mientras que la historia se entiende como encuentro existencial-personal entre las personas que tiene que ver con el sujeto y con el yo, lo histórico es la interrelación causal de la historia humana en cuanto que puede ser investigada objetivamente (Kerygma und Mythos I, p. 106). [volver]
14. Kerygma und Mythos I, p. 108. [volver]
15. Vea la obra de Gerhard Ebeling, Theologie und Verkündigung. Ein Gespräch mit Rudolf Bultmann. Tübingen, 1962; pp. 26ss. 115. Semejante como en la doctrina de la anhipostasia predomina para constituir la persona de Cristo la naturaleza divina a coste de la humanidad de Jesús, así también en la teología de Bultmann el cómo de lo histórico de la persona de Cristo pasaría a un segundo plano. [volver]
16. Kerygma und Mythos I, p. 159. Una vez que se asume que los dos conceptos, mito e historia, no son contradictorios no debería haber problemas en hablar del "mito salvífico". [volver]
17. Este punto y la siguiente explicación compara con Kerygma und Mythos I, p. 48. 225. [volver]
18. Kerygma und Mythos I, p. 134. [volver]
19. Bultmann, Jesus Christus und die Mythologie, p. 83. [volver]
20. Kerygma und Mythos I, p. 206. [volver]
21. Bultmann, Jesus Christus und Mythologie, p. 100. [volver]
22. Vea por ejemplo los capítulos respectivos en Duch, Mito, interpretación y cultura. Aproximación a la logomítica, Barcelona, 1998; pp. 204-215. Y en Kurt Hübner, Die Wahrheit des Mythos, München, 1985; pp. 324-348. [volver]
23. Con razón se ha indicado que el debate acerca del programa de desmitologización de Bultmann fue el último evento en el que un problema teológico fue discutido a nivel de la sociedad. No solamente que casi todos los teólogos se involucraron en el debate, que los consejos de las Iglesias evangélicas de las Länder de Alemania discutían posibles procedimientos contra Bultmann, sino que hasta la Conferencia Episcopal de la Vereinigten Evangelisch-Luthersichen Kirche Deutschlands redactó un escrito oficial que en el último domingo del año litúrgico de 1953 fue leído oficialmente en todas la comunidades de la EKD. En dicho escrito se tranquilizaba las almas inquietas y se exhortó las comunidades a que guarden la "pureza de la doctrina cristiana" (Kerygma und Mythos I, p. 231). [volver]
24. Algunos de los discípulos más conocidos son: Günther Bornkamm, Hans Conzelmann, Ernst Fuchs y Ernst Käsemann. Pero a pesar de que provienen de la escuela de Bultmann, todos han sido teólogos y pensadores autónomos que han desarrollado sus propias teologías. [volver]
25. De los cuales había muchos. Los que más se implicaron en el debate fueron: Julius Schniewind, Ernst Lohmeyer, Helmut Thielicke y (desde la filosofía) Karl Jaspers. [volver]
26. Fischer, Protestantische Theologie im 20. Jahrhundert, p. 158. [volver]
27. De hecho, las publicaciones de los últimos años demuestran que Bultmann todavía sigue vigente e inspira la actual reflexión teológica. [volver]
28. En su excelente artículo sobre "Säkularisierung und Moderne" (Secularización y mundo moderno), Ulrich Barth explica la parentela entre la teoría de secularización de Friedrich Gogarten y el programa de desmitologización de Rudolf Bultmann (p. 131). La teología no puede sino afirmar la nueva cosmovisión tal y como se da después de la Ilustración y respetar con ello la superación de la cosmovisión antigua. Y no sólo eso, sino la oposición al mundo moderno y secularizado sería una contradicción del cristianismo, porque fue el cristianismo el que ha dado a luz a la modernidad (p. 132). Para ello vea también en Juan José Tamayo-Acosta, Los sacramentos, liturgia del prójimo, Madrid, 2003; p. 22ss. Tamayo confirma la estrecha relación entre el cristianismo y el proceso de secularización. Se puede completar, tanto el cristianismo como el modernismo comprenden el mundo como algo principalmente no-acabado, y por eso viven como desde una constante revolución. De la manera que, y así razona Ulrich Barth, "No puede haber vuelta atrás al cristianismo de antes de la Ilustración" (p. 140). Con respecto a nuestro tema podríamos añadir que tampoco es posible volver atrás a la teología de antes de Bultmann. [volver]
29. Rudolf Bultmann, Kerygma und Mythos I, p.18. La crítica contra la cosmovisión mítica del NT no es la de Bultmann, ni la de las ciencias modernas, sino que se origina automáticamente a partir de la conciencia moderna. [volver]
30. Bultmann se ve afirmado en su proyecto de desmitologizar el mensaje bíblico por la actitud desmitologizante que detecta en los mismos escritos bíblicos. Aunque Bultmann se limita al Nuevo Testamento, se podría confirmar este procedimiento también en el AT. Véase para ello el comentario de Claus Westermann, Genesis 1-3, 4ª edic., Neukirchen: Neukirchener Verlag, 1999; p. 92, o todo el apartado de "Zur theologischen Bedeutung der Urgeschichte" en las pp. 89-103. Westermann expone detalladamente cómo el relato de la creación se inspira en los textos mitológicos de su entorno cultural-religioso, pero que los modifica desmitologizándolos. Bultmann encuentra la desmitologización que realiza el mismo Nuevo Testamento p. ej. en los siguientes puntos: La escatología que se inspira en la apocalíptica y en cierto gnosticismo se desmitologiza al constatar para el creyente el "ya" y "ahora" (nyn) de la salvación (Kerygma und Mythos I, p. 30). Por medio de la apelación de no vivir según la carne (Gal 5,16) se desmitologiza el concepto del "espíritu" (p. 31). También Friedrich Schuhmann apoya esta postura cuando explica que la Biblia es consciente de lo que hace cuando se sirve del imaginario mitológico para transmitir su mensaje (Kerygma und Myhtos I, p. 200). [volver]
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