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Nº 8, Vol. 1, Año 1999
El Magníficat
por Marcos Abbott

LEE Lucas 1:39-56

El pueblo evangélico suele ignorar el cántico de María, conocido como el Magnificat, a pesar de que Martín Lutero hizo un comentario teológico profundo sobre ello. El propósito del presente escrito es ayudar al lector observar las conexiones que hay entre el cántico y la narrativa de Lucas. Visto en su propio contexto literario, el cántico aporta una visión de la salvación que Dios obra a través de Jesús.

El cántico de María (Luc. 1:46-55) es una reacción al anuncio del ángel Gabriel (1:26-38) y al saludo de Elisabet (1:39-45). Funciona para interpretar el significado del anuncio. Forma parte de una serie de paralelos entre el anuncio a Zacarías y Elisabet y el de María. El paralelismo no es uno de equivalencia, puesto que el de María supera el de Elisabet.

Por ejemplo, se mencionan condiciones especiales que dificultan la concepción de un bebé. Elisabet es de edad avanzada (1:18), lo cual tiene precedente en Sara; pero María es virgen, y no hay precedentes. Juan es lleno del Espíritu Santo mientras está en el vientre (1:15, 41), pero Jesús debe su concepción al Espíritu Santo (1:35). Hay paralelismo pero no equivalencia.

El anuncio a María introduce el tema de la salvación, y el cántico lo matiza. El ángel dice, "y llamarás su nombre Jesús," un nombre que significa "Yahweh salva". Jesús está dentro del contexto de la esperanza escatológica mesiánica. "Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin" (1:33; 2 Sam. 7:16). María canta alabanza a Dios porque la ha escogido para ser la madre del Mesías esperado, el Salvador.

Esta conexión con el tema de la salvación continúa en el cántico de Zacarías después del parto de Juan el Bautista (1:67-79). Dios "ha visitado y redimido a su pueblo" (1:68), y esta salvación está centrada en el Mesías de la casa de David (1:69)—el hijo de María. Además, esta intervención salvífica es conforme al pacto de Dios con Abraham, algo que reconocen María (1:55) y Zacarías (1:73).

Lo mismo encontramos en el cántico de Simeón cuando los padres de Jesús le presentaron en el templo (2:21-35). Simeón había recibido una promesa profética de que no moriría "antes que viera al Cristo del Señor" (2:26). Al ver el niño Jesús, le tomó en brazo y cantó una alabanza a Dios "porque mis ojos han visto tu salvación" (2:30).

Volviendo al cántico de María, es muy importante observar la visión de la salvación que se comunica, cómo la interpreta. La estructura esencial del cántico es un contraste entre la bajeza y la alteza, entre el estado humilde y el exaltado. Encontramos este contraste tanto en la parte que se refiere a María misma (1:48-50) como en la parte final que se centra en Israel (1:51-55).

La salvación consiste en la subversión de estos dos estados: Dios exalta al humilde y humilla al exaltado. Por ejemplo, María reconoce su estado humilde, "la bajeza de su sierva" (v. 48a). Pero, "desde ahora me tendrán por bienaventurada todas las generaciones" (v. 48b). Y es Dios "el Poderoso"(v. 49) que ha hecho esto. Aludiendo a la historia de Israel, María canta de la humillación de "los soberbios, los poderosos y los ricos" (vv. 51-53). Pero Dios "levantó a los humildes" (v. 52) y "sació de bienes" a los hambrientos (v. 53).

Esta visión de la salvación es coherente con el conjunto de la narrativa. Se ve claramente cuando Jesús declara su misión en Nazaret. Usando las palabras de Isaías, Jesús dice:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año agradable del Señor (Luc 4:18-19).

Vemos que los destiniatarios de las buenas nuevos son los pobres, los cautivos, los ciegos, y los oprimidos. Implícitamente, la salvación significaría una exaltación de estas categorías de gente marginada. Además involucraría un tipo de subversión en la sociedad puesto que los poderosos y los exaltados, por un lado, tienen alguna responsabilidad por la marginación de estos grupos, y por otro lado, se verán afectados por la liberación y la integración de estos grupos a la sociedad.

Un comentarista actual ha observado que "los pobres" o los marginados en el Evangelio de Lucas no se refieren solamente a las personas oprimidas económicamente. Cuando observamos los diversos grupos sociales, visto conforme a su contexto socio-cultural, con que Jesús se relacionaba, vemos que "los pobres" a quienes se proclamaba las buenas nuevas son personas marginadas en la sociedad. Leví (5:27-32) y Zaqueo (19:1-10) eran ricos, pero estaban marginados socialmente por ser publicanos. Jesús se relacionaba con leprosos, mujeres, y niños entre otros que estaban al margen de la sociedad. En el contexto del reino de Dios, Jesús efectuaba una subversión social.

Cuando tomamos en cuenta la subversión social dentro del cántico de María junto con el uso de verbos activos en el tiempo pasado, podemos apreciar el carácter revolucionario y radical de su visión. El uso del tiempo pasado de los verbos no simplemente nos recuerda los actos salvíficos divinos en la historia de Israel. María está celebrando la salvación decisiva, escatológica, de Dios iniciada con la concepción de este niño.

Además, su visión no es una visión para el futuro lejano o una visión espiritualizada. Es una visión que abarca las realidades sociales de su día. Como ya hemos mencionado, Jesús enfocaba su ministerio a los marginados de la sociedad. Pero tampoco es la visión de salvación un llamamiento a una revolución política-social. En el cántico de María, Dios es el que obra y trae la salvación. Y la obra de Dios está precisamente en contra de los que asumirían el poder sobre los demás. Por otro lado, Dios usa a María para enviar el Salvador al mundo. Jesús escogió doce discípulos para acompañarle y para continuar su ministerio. Siempre hay esta tensión dinámica entre el poder divino y la participación humana.

¿No es el cántico de María radical aún hoy en día? Muchas iglesias han interpretado el cántico y la visión de la salvación en una manera tan espiritualizada que está prácticamente desvinculada de la vida real. Cuando consideramos la historia de y la actualidad de la iglesia en el mundo (tanto las iglesias protestantes como la Católica Romana y Ortodoxa), tenemos que admitir que la iglesia no ha buscado ni facilitado esta subversión social. En demasiadas ocasiones la iglesia apoya estructuras opresivas y hasta busca el poder para sí misma.

María sigue siendo un buen modelo para el creyente individual y para la iglesia universal. Pero tanto el individuo como la iglesia necesitan oir el cántico conforme a la partitura completa y original. Estamos acostumbrados a escuchar una versión que ha eliminado toda disonancia y nos ha dejado con una versión tranquilizante para escuchar en las salas de espera. ¡La iglesia necesita afinar sus instrumentos, poner la partitura original delante y tocar con todo su corazón!

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

¿Cómo se compara la visión de la salvación en el cántico de María con la visión que se proclama en tu iglesia local?

Identifica algunos grupos sociales marginados en tu barrio y ciudad. ¿Cómo podrá tu iglesia llevarles "buenas nuevas"?

¿En qué sentido es el evangelio de Cristo subversivo? ¿Qué implicaría la subversión social del reino de Dios para tu iglesia local, para la sociedad en general?

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